Si algo suena mal o no entra en la moral "políticamente correcta", se suele censurar en forma de indignación por parte de los mentalmente débiles. Uno condenado por la masa social, y la verdad dicha en el limbo.
Venga, ahora toca que un par de subnormales le insulten por Twitter, y el río seguirá su curso.
Entiendo que haya gente que lo acepte y que a otros no les guste nada, pero no está bien que digas eso de jóvenes a las que debes proteger y dar justicia.